Qué son los dividendos

Qué son los dividendos

Sé que es incómodo y que no apetece subir al tren cuando todos los medios hablan de crisis, de que la bolsa podría seguir cayendo, que hay mucho riesgo, etc.

Sin embargo históricamente, esos momentos de miedo y de no querer comprar, son precisamente los mejores para comprar.

No se puede acertar el suelo de una caída, por favor, no sé cuántas veces he repetido esto. Si hay buenos precios para una empresa que se tiene estudiada, se entra porque hay una oportunidad de entrada y punto. Si sigue cayendo, que siga… pero no podemos esperar acertar el último euro porque lo que haremos será quedarnos fuera. No se trata de ser futurólogo, se trata de hacer buenas inversiones a buenos precios. Ya está.

Además de conseguir una buena rentabilidad por la subida en la cotización de esas empresas que hemos comprado a buenos precios, vamos a conseguir aumentar nuestra rentabilidad por dividendo al haber comprado a precios bajos. Y en esto es precisamente en lo que nos vamos a centrar hoy.

¿Qué son los dividendos?

En primer lugar, ¿Qué son los dividendos?

Las empresas de forma muy resumida pueden ser de dos tipos: S.L. (sociedades privadas que no cotizan en bolsa, o S.A. (sociedades cotizadas en bolsa) Cierto es que existen más estructuras, como por ejemplo las C.B, pero las dos anteriores son las más conocidas.

Para las sociedades limitadas (S.L.) el capital social se va a dividir en “participaciones” mientras que para las sociedades anónimas (S.A.) el capital social se va a dividir en “acciones” aunque al fin y al cabo, a efectos prácticos, es lo mismo. Se debe apuntar también, que ese es el nombre que reciben en España, si estás en otro país, la nomenclatura de las sociedades cambia, pero la idea es la misma.

Una acción por tanto, es un trozo de esa empresa que se ha dividido en “pedacitos” llamados acciones o participaciones.

Como tienes un “pedacito” de esa compañía, te corresponde un pedacito de los beneficios de la misma (o pérdidas) ya que en una pequeñísima parte, eres dueño de la compañía. Vamos a suponer por ejemplo que en este caso hemos comprado una acción de Coca Cola, y Coca Cola ganó el año pasado una cuantía, que dividida entre el número de acciones que hay cotizando, equivalen a 2,30$ por acción. Coca Cola tiene ahora dos opciones, quedarse con los 2,30$ para invertirlos según sus criterios, o repartir una parte de esos beneficios a sus accionistas. Esta parte repartida a sus accionistas, son los dividendos.

Ahora ya sabemos lo que son los dividendos, así que vamos a nombrar la ventaja más interesante que tienen, y también la desventaja más fuerte, aunque hay otras;

La ventaja más potente que tiene una cartera con dividendos es que te permite generar ingresos pasivos en forma de flujos de caja, lo que hace que “sin darte cuenta” mes a mes vayas teniendo liquidez disponible para comprar cuando lleguen los buenos precios. Si además de cobrar dividendos, ahorras mensualmente a tu cuenta de inversión (que es lo que deberías hacer) te puedes juntar con un colchón de liquidez muy bueno cuando lleguen desplomes como los recientes por el COVID-19 o alguna empresa tenga un problema puntual y sufra un descalabro importante.

La desventaja más fuerte que les veo a los dividendos, a parte de hacerte pagar impuestos antes de tiempo y dejar de componer capital, es que puede ser un indicativo de que la empresa no tenga opciones de crecimiento, y por ello, no tenga más remedio que repartir un jugoso dividendos a sus accionistas. Esto suele ocurrir en empresas que reparten un dividendo alto, como puede ser precisamente nuestro ejemplo en Coca Cola. Coca Cola es un negocio buenísimo, pero tiene un problema que alguien que quiere construir un patrimonio creciente, no debería pasar por alto, y es que no puede hacer prácticamente nada para crecer ya, puesto que vende sus productos en todo el mundo (hay algunas empresas como BAM que reparten un dividendo irrisorio, pero todos los beneficios que retienen, los reinvierten generando retornos excepcionales) Hay que estudiar caso por caso, como siempre.

¿Qué debería hacer una empresa con sus ganancias?

Las empresas tienen varias formas de gestionar el capital que les llega en forma de beneficios año tras año. Para mí una asignación correcta del capital sería la siguiente (Buffett habla de esto también en sus cartas anuales)

1 En primer lugar, si el negocio es bueno y puede seguir creciendo, la empresa debería retener todos los beneficios y reinvertirlos en el mismo para seguir creciendo de forma orgánica o mediante adquisiciones.

2 Si no existe esa posibilidad, la segunda opción más inteligente, sería aguantar la liquidez para tratar de recomprar acciones propias en cuanto estén por debajo de su valor intrínseco (muy importante)

Hacer una recompra de acciones a un precio mayor del valor que ofrecerán estas, es un error.

3 Si las dos opciones anteriores no son posibles, entonces lo mejor es que la empresa devuelva el dinero a sus accionistas en forma de dividendos, para que sean estos quienes decidan dónde reinvertir su capital.

Hemos resumido brevemente qué son los dividendos, cuándo sería una buena idea repartir dividendo y cuándo no. Ahora vamos a ponernos en los zapatos del inversor en lugar de mirarlo desde la perspectiva de la compañía, y a analizar si debemos invertir en empresas que repartan dividendos.

Dividendos: ¿si o no?

Aún a riesgo de parecer repetitivo quiero volver a repetir que, lo más importante es que duermas tranquilo con el estilo de inversión que sigas y no malvendas tus empresas cada vez que venga un susto. Si te vas a sentir más tranquilo comprando Coca-cola que comprando Amazon, adelante. Valora la compañía, fija un rango de precios bueno para entrar y en cuanto se presente la oportunidad invierte tu dinero. Dicho esto, si estás empezando a invertir y no tienes claro qué estrategia llevar a cabo, planteate si necesitas una fuente de ingresos pasivos hoy en día. ¿Tienes 20, 30, 40 años y cubres tus necesidades con tu sueldo? ¿Tienes 60 años y planeas jubilarte en pocos años y empezar a crear ya unas rentas que se sumen a tu pensión de jubilación?

Está claro que es una decisión muy personal, y que cada persona por tanto, se centrará en las ventajas o en las desventajas de los dividendos dependiendo de su situación y sus metas, pero desde mi punto de vista, si eres una persona joven y puedes ahorrar mes a mes, el enfoque óptimo de la cartera no deberían ser los dividendos. Me explico.

– Pedro va a empezar a invertir con 35 años y sus ahorros de 10.000€

Como mes a mes puede ahorrar, va a plantearse una cartera de dividendos con compras periódicas. Él se ha decantado por los dividendos. Quiere unas rentas que año a año se sumen a su cartera.

Empieza a crear una cartera de 45-60 compañías que pagan dividendo y año tras año, lo aumentan o como mínimo lo mantienen.

Como hemos visto, las empresas que reparten estos dividendos son empresas maduras que en su mayoría no tienen ideas u opciones de crecimiento, y por eso, deciden devolver el dinero a sus accionistas. Estas empresas suelen crecer quizás entre el 2%-4% anualmente.

Pedro cobrará sus dividendos y los reinvertirá (después de pagar impuestos, muy importante) para cada vez cobrar más dividendos. Pero vamos a ser realistas, cada vez que una de esas empresas recorte el dividendo, Pedro perderá entre el 40% y el 60% del capital invertido en esa compañía, es la cruda realidad. El mercado, y más aún el americano que es dónde debes centrarte si optas por este estilo de inversión, no perdona un recorte a una dividendera… Sinceramente, dudo mucho que a largo plazo pierda dinero con esta estrategia, pero la rentabilidad anualizada de este tipo de estrategias con suerte será algo mayor al 4% de dividendos que puedas cobrar año a año. Como hemos dicho, algunas operaciones saldrán muy bien, pero otras saldrán muy mal, y no van a ser ni dos ni tres las que salgan mal…

– Pedro pudo hacer otra cosa: utilizar esos 10.000€ para comprar empresas a buenos precios y que tengan una calidad y unas perspectivas de crecimiento buenas para los próximos años. La mayoría de estas empresas retendrán los dividendos para reinvertirlos o recomprar acciones, aunque unas pocas repartirán un dividendo bajo y muy muy sostenible (es decir, paradójicamente, no nos vamos a quedar sin dividendos, lo único es que van a ser mucho menores y por descontado, nunca serán una prioridad)

No hay una gran cantidad de estas empresas, pero conociendo unas pocas, podemos hacer una muy buena cartera con unas 6-8 empresas de estas y el resto de dinero invertirlo en un indexado que no reparta dividendos. Si acabamos de empezar, podemos destinar tan solo el 40%-30% a crear nuestra cartera de empresas cotizadas hasta que tengamos más experiencia y con confianza en nosotros mismos, y la mayor parte de nuestro capital destinarla a un par de indexados o fondos activos (eso ya al gusto de cada una)

El capital va a crecer de esta forma a tasas bastante más altas que en el primer caso, y eso en cinco años no se notará, pero treinta años después cuando Pedro tenga la edad de jubilarse, simplemente creciendo un 2% o un 3% por encima de la cartera de dividendos, puede suponer que tu cartera valga el doble o algo más del doble que cobrando dividendos. Cierto es que comprando PG a precios de 80$, treinta años después tienes una rentabilidad por dividendo sobre tu inversión del 6.5% (por ejemplo) mientras que en la actualidad comprarás PG a 170$ (por ejemplo) con una rentabilidad por dividendo del 3% o 3.5%, pero… también es cierto que ahora aun después de vender y pasar por hacienda, tienes el doble de capital, así que en lugar de comprar 50 acciones de PG, puedes comprar 100. Por lo tanto, no vas a perder tantos dividendos como parece, y además tendrás una lista actualizada de empresas que en ese momento no hayan caído por recortar los dividendos (quien compró hace treinta años, se habrá comido unos cuantos recortes y por tanto unas cuantas ventas perdiendo la mitad del capital invertido) y ahora que te jubilas y es edad de recibir rentas, sí que podría merecer la pena crear una cartera que no vas a poder controlar formada por 45-60 empresas que repartan dividendos. En esta fase, lo único que necesitas es una rentabilidad del 3.5% – 4.5% anual de una cartera grande, claro está, y mantener el poder adquisitivo de tu capital.

Cierto es que se puede perder dinero adoptando la estrategia de comprar calidad y crecimiento, pero para ser sinceros, es más fácil hacer seguimiento de 8 empresas y salir cuando ves que alguna falla, que hacer seguimiento a 45 o 60 empresas… Suelen haber más fallos cuando se llevan 50 empresas en cartera que cuando se llevan 8.

La conclusión a la que llega quien escribe estas líneas es que si eres joven, quizás convendría centrarse en que la cartera crezca a la mayor tasa posible durante mucho tiempo, y una vez llegada a una edad en la que te plantees jubilarte y después de haber hecho crecer tu cartera, sería una buena idea rotar a una estrategia de dividendos crecientes (estrategia DGI) Es solo una opinión personal y no tengo nada en contra de los dividendos. De hecho, llegada la edad de jubilación creo que es una estrategia buenísima para recibir rentas y no calentarse mucho la cabeza.

Espero que a los recién iniciados os haya quedado claro qué es todo esto de los dividendos, y os haya resultado valiosa la información.

Para los que ya seguís una estrategia, sea la que sea, me conformo con que hayáis encontrado interesante la entrada y os pregunto ¿qué opináis vosotros? ¿dividendos si o no?

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Gracias como siempre por el apoyo cada vez que publico.

¡Un saludo y buenas inversiones!

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Jose

    Como dices depende la estrategia,yo que lo quiero también para gastar los dividendos para vacaciones o lo que surja.
    Esperar para la jubilación, alomejor no se llega.
    Saludos

    1. Andrés

      Hola Jose,
      ¡Opinión válida como todas! Precisamente cada persona debe tener en cuenta qué objetivo tiene y a partir de ahí, obrar en consecuencia.

      Un saludo y gracias por leerme.

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